Por otro lado, antes de comenzar cualquier tipo de plan de acondicionamiento físico, debemos revisar que la embarazada no tenga problemas en el feto (membranas, cuello uterino, facilidad para el aborto) ni que padezca hipertensión por el propio embarazo, en estos casos, no será recomendada la práctica de ejercicio. Además, debemos parar en caso de padecer cualquier tipo de dolor de cabeza o abdominal, hinchazón o aumento repentino de la frecuencia cardiaca.
¿Por qué un Entrenamiento Personal? En este caso, se trata de una etapa de la vida puntual (y más hoy día que a veces con un hijo ya vamos sobrados de trabajo) que requiere un cuidado extraordinario por una serie de riesgos añadidos (caídas, ejercicios contraindicados o, sin ánimo de asustar, que tengamos una rotura de aguas en el momento más inoportuno) por lo que no estará de más hacer un gasto en un profesional.
Beneficios del entrenamiento durante el embarazo:
- Control de peso (entre 0,9 y 1,4 kgs. por mes de embarazo).
- Mejora de la recuperación del suelo pélvico y abdomen con un trabajo adaptado y específico.
- Menor riesgo de enfermedades cardiovasculares como el aumento del colesterol o triglicéridos.
- Mejora propia del embarazo (contracciones, necesidad de cesárea, étc.).
- Control y mejora de la elasticidad muscular con los riesgos que entraña el embarazo (existe un aumento de la misma que puede provocar hiperlaxitud).
- Cuidado de la actitud postural así como de la mayor hiperlordosis lumbar lógica por el aumento del tamaño abdominal.
En este caso, las pautas para el entrenamiento de embarazadas serán las siguientes:
3-4 sesiones semanales en días alternos. No pasar de los 60 minutos. Además, tendremos en cuenta que en ocasiones los entrenamientos pueden ser más cortos según el estado en el que se encuentre la embarazada o por otros factores (como la climatología). Además, si la clienta viene de un estilo de vida sedentaria, los entrenamientos deben ser bastante más cortos, incluso inferiores a media hora.
- El ejercicio cardiovascular moderado (por debajo del 70% de la FCM) con ejercicios como caminar, elíptica o incluso natación. Destacar que existen programas específicos de otras actividades colectivas como Pilates, AquaFitness, gimnasias “Body-Mind” o incluso aeróbic o acondicionamientos físicos.
- Control nutricional. Durante el embarazo se necesitan hasta 300 kcal. extra diarias para el correcto desarrollo del feto.
- Evitar ejercicios boca arriba (tendido supino) sobre todo en el segundo y tercer trimestre de embarazo así como los que impliquen un excesivo esfuerzo abdominal.
- Evitar ejercicios de equilibrio: Fitball, bosu, “funcional”, étc. por el riesgo de caídas (sobre todo en el abdomen).
- Control de la temperatura. Evitar lugares excesivamente cerrados o poco ventilados, entrenar en épocas de calor (verano, mediodías, étc.) y mantener una hidratación constante.
Para el entrenamiento con cargas podemos optar por circuitos realizados preferentemente en máquinas preguiadas, enfocados a fuerza resistencia y teniendo en cuenta todos los factores de riesgo anteriores.
En definitiva, otros (mejor dicho, otras) que no tienen excusa para quedarse en casa.




